HACER EL DUELO Y ABRIRSE A LO NUEVO

Buenos días a todos, voy a intentar después de cada taller hacer un comentario sobre el curso que acabamos de hacer para precisar ciertos temas.
El sábado hicimos una jornada sobre el proceso de duelo. Tal y como explicamos, a veces este término de «hacer el duelo» está sujeto a confusión, y esto puede bloquear inconsciente o conscientemente el proceso del duelo.

La confusión está en creer que, si hago el duelo, voy a olvidar al ser querido que ha muerto (puede ser también un animal); la otra confusión está en creer que, si dejo de sufrir por la ausencia del ser querido, es como si este no hubiera tenido importancia para mí, o como si ya no lo amara. Pero hacer el duelo no tiene nada que ver con eso, es simplemente dejar de sufrir por la ausencia. Así, cuando vuelvo a pensar en el difunto, dentro de mí ya no está ese dolor, sino una añoranza gozosa. ¡Aceptemos esa añoranza gozosa como la mejor manera de honrar la memoria del ser querido al que hemos perdido!
Vimos también cómo hacer un duelo simbólico, es decir, hacer el duelo de un proyecto de vida que no hemos podido realizar, o también hacer el duelo de cierta idea de la familia en un caso de divorcio, hacer el duelo de nuestra vida profesional cuando nos jubilamos, o de un país que hemos tenido que abandonar, y muchas otras cosas más.
En ese caso, es muy importante definir de la manera más precisa posible el objeto de nuestro duelo, con el fin de no confundir una parte de nosotros y el objeto del duelo. No podemos sanar matando partes de nosotros, sino sanándolas… de modo que no tenemos que hacer el duelo de una parte de nosotros, sino más bien de «periodos de vida».
Lo segundo es simbolizar el objeto del duelo, porque el símbolo es el lenguaje de nuestro inconsciente, y al hacer este trabajo de simbolizar el objeto del duelo (vida profesional, vivir en un lugar…) el símbolo elegido muchas veces viene a hablar de sí mismo y nos da informaciones interesantes.
Y, finalmente, reconocer lo que nos ha enseñado esa parte de vida cuyo duelo tenemos que hacer. Porque reconociendo el aprendizaje se puede hacer el duelo y salir rico & crecido de esa experiencia para estar disponible para otras aventuras.

Esta parte del duelo simbólico es algo que no forzosamente tenemos costumbre de tomar en consideración, y que, creo, es importante para evolucionar y vivir más fácilmente. Creo que, si somos capaces de tomar en consideración ese proceso de duelo simbólico y hacer un ritual para concretarlo, estaremos más disponbiles y abiertos al cambio.
Recordemos esa frase del Buda que dice algo que va hacia esa idea: En la vida, lo único que es permanente es la impermanencia.
Así que, cada vez que queremos aferrarnos a algo o congelar cosas, ¿no nos oponemos acaso al flujo de la Vida?

Os deseo Gozosos Cambios & una Bella Evolución.
Jean-Guillaume.

Gracias a Gaby por compartir sus notas artísticas del curso

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